A la hora de la siesta y completamente cansados y preocupados, Liam y Denise se adentraban en Dublín. Habían decidido viajar directamente desde Tramore Beach hasta la capital irlandesa, con la intención de demorarse lo menos posible y efectuar en persona la denuncia que la policía no le había querido tomar a Nan. Denise se había prometido a sí misma y a su esposo que no se movería de las dependencias de la gard hasta que le aseguraran que, no solo habían tomado su correspondiente denuncia, sino