Cuando Alahan llegó hasta donde se encontraba Liam, el corazón se le paralizó por completo, al ver como aquel hombre, que había sido como un padre para su hermana, se había desmoronado por completo, dejándose caer al suelo con la espalda apoyada contra la pared del pasillo que conducía a la entrada.
Con lentitud, procurando no sobresaltarlo ni incomodarlo, pero deseoso de conocer qué había sucedido para que se hubiese quebrado de esa manera tan repentinamente, Alahan se acuclilló junto a Liam,