Capítulo 19. “¿A dónde te llevo?”
El silencio que siguió a la huida del agresor no trajo paz; trajo el peso bruto de la realidad.
Damián permanecía de pie, con el pecho agitado y los puños todavía cerrados, sintiendo el calor de la sangre ajena en sus nudillos y el latido violento de su propio corazón en los oídos. El "Ogro" Salguero, el hombre que citaba el Código Penal de memoria y exigía decoro absoluto en los pasillos de la facultad, acababa de resolver un conflicto a golpes en la clandestinidad de un estacionamiento.
Miró