La señora Elvira los miraba complacida. Si ellos pretendían engañarla, ella estaba dispuesta a entrar en su juego. Quizás era cierto y, si no lo era, ella se encargaría de que lo fuera. A simple vista, Elvira se percató de que Sofía era una joven excepcional y, sin duda, la más adecuada para su hijo.
Porque si todo resultaba ser una farsa, significaba que López confiaba tanto en ella, que la había seleccionado para ser su cómplice en este engaño, cosa que la asombró. Después de lo de Delia, a