304. AMENAZA A SOFÍA
Había asumido la identidad de Lady Sabina con tal maestría y astucia, y ahora se encontraba en un precipicio de desilusión. Había estado tan cerca del éxito absoluto, tan próxima a la cima de su ambición, que casi podía saborear la dulzura del triunfo. En su mente, se había construido una imagen gloriosa: ser la mujer más respetada, amada, temida de la sociedad de Capitalia, una ciudad al umbral de la modernidad. Pero ese sueño se desvanecía rápidamente.
La aparición de los Cavendish había si