246. CONTINUACIÓN
César sonrió orgulloso a su esposa. Estaba asombrado por su tranquilidad y determinación en medio de la confusión. Sobre todo, de ver cómo interactuaba con su creación y confiaba en ella, que era como confiar en él y eso lo llenó de regocijo.
—Así es, Sofi —dijo César, dándole un abrazo reconfortante—. Juntos encontraremos las respuestas que buscamos. No importa cuán complicada sea esta situación, un día vamos a saber la verdad. Por el momento, los mantendremos alejados de ti, ¿de acuerdo?