237. EL DESPERTAR DE AIRIS
César asintió, comprendiendo la urgencia en la voz de Fenicio. La sensación de peligro inminente era palpable entre ellos, y no era momento de dudar ni de demorar acciones que pudieran fortalecer su seguridad. Con Airis funcionando, podía respirar tranquilo.
—Está bien, iré ahora mismo —dijo César con decisión—. No tomará mucho tiempo ponerla en línea. Ya se descargaron todos sus archivos en los nuevos servidores, estará activa en cinco minutos, solo debo encenderla.
—¿Qué esperas? Debiste ha