172. EL GRAN SECRETO DE ELVIRA
La confesión de Elvira dejó un silencio pesado en la habitación. César estaba sin palabras, luchando por procesar las palabras de su madre, mientras Elvira se enfrentaba a la culpa y el dolor que había llevado en silencio durante tantos años.
—Y ahora, esto me está matando —continuó Elvira, su voz apenas un susurro—. Había algo que me permitió sobrevivir a su lado, mantener el matrimonio que tuvimos durante tantos años y no dejarlo a pesar de lo que tu abuelo me hizo. Y ese algo eras tú, César.