171. CONTINUACIÓN
César se quedó inmóvil, mirando a su madre con una mezcla de asombro y horror. En su mente, su abuelo había sido un hombre severo pero justo. Nunca había imaginado que podría ser un monstruo, capaz de cosas tan terribles. Sintió un nudo en la garganta por como le había causado tanta angustia y dolor a su pobre madre.
—Tu abuelo sabía que Javier no era su hijo —continuó Elvira—. Sabía que yo amaba a Alexander, y quería que me convirtiera en su amante para complacer a Victoria, no sé porque ella