Mariana Carbajal
Caminamos con sigilo por el estrecho pasillo procurando no hacer el menor ruido. Eliza avanza delante de mí sosteniendo el arma entre sus manos mientras revisa constantemente la señal en el pequeño rastreador.
Mi corazón golpea con fuerza dentro de mi pecho cada paso que damos aumenta la sensación de peligro.
—La señal viene de aquí —susurra Eliza deteniéndose frente a una esquina—. Está muy cerca.
Asiento intentando controlar mi respiración.
El lugar es oscuro, húmedo y silenc