Catalina Monit Stuart Abrego
Una punzada atraviesa mi cabeza.
Intento abrir los ojos, pero los párpados me pesan demasiado. Un leve gemido escapa de mis labios mientras llevo una mano a mi frente. Mis dedos se manchan de un líquido tibio.
Sangre.
Parpadeo varias veces hasta que mi visión comienza a aclararse lentamente el lugar donde estoy es oscuro. Frío. Y a pocos metros de mí se encuentra Abba, inconsciente sobre el suelo.
—Abba…
Mi voz sale apenas como un susurro ronco intento incorporarme,