Mariana Carbajal
—Ahora incluso seré tía… es necesario que organicemos la boda religiosa antes de que tu pancita comience a notarse, Mariana.
—Raquel…
—Confía en mí. Tendré todo listo en un mes, amiga.
Una sonrisa se dibuja inevitablemente en mis labios. Su entusiasmo es tan genuino que resulta casi imposible llevarle la contraria.
Llevo el vaso de jugo a mis labios, pero me detengo cuando el teléfono, sobre la mesa, se ilumina de repente. La imagen de Denn aparece en la pantalla, capturando de