Mariana Carbajal
A pesar de la tensión del momento, la vida debía continuar.
Nuestra llegada a la empresa fue en silencio. Lo único realmente reconfortante era sentir su mano entrelazada con la mía en todo el trayecto hasta que nos despedimos al llegar a la oficina para encargarnos de nuestras funciones. Aunque no quería separarme de Denn era necesario un poco de normalidad.
Ahora me encontraba con Valeria preparándonos para la siguiente reunión del día mientras remuevo planos un suave carraspe