Mariana Carbajal
—Para amigas como tú, mejor enemigas —reclama Raquel, cruzándose de brazos—. ¿Cómo pudiste dejarme fuera de tu boda?
No puedo evitar soltar un suspiro, llevándome una mano al pecho.
—Lo siento, Raquel… ni siquiera yo sabía que me iba a casar ese día. Denn organizó todo. Cuando fui consciente de lo que pasaba… ya estaba caminando hacia el altar.
Ella alza una ceja, mirándome con evidente escepticismo.
—Así que, según tú, ¿todo es culpa de Denn?
—Raquel… —la miro con una mezcla d