Mariana Carbajal
Su cercanía me roba el aliento. Cada palabra de Denn se queda suspendida entre nosotros, envolviéndome, desarmando cada defensa que creí tener.
—Y esta vez… no voy a dejar que te vayas, Mariana.
Mi corazón se acelera. Debería decir algo. Debería reclamar, cuestionar, poner distancia… Pero no lo hago.
Porque en el fondo… no quiero hacerlo. Mis labios se entreabren, pero ninguna palabra sale. Solo lo miro. Solo lo siento.
—Denn… yo…
No termino la frase. Porque en ese instante, su