Denn Stuart
Sus dedos entrelazados con los míos me hacen sentir… en paz. Algo que, hasta hace poco, habría jurado imposible.
Y, sin embargo, aquí estamos. En España juntos esperando por la médico que me dirá si ambos están bien.
—En un momento los recibirá la doctora —informa la chica de recepción.
Asiento apenas, sin apartar la mirada de Mariana. No puedo dejar de estar pendiente de ella.
La observo como si en cualquier segundo pudiera desvanecerse frente a mí, como si todo esto fuera un sueño