Mariana Carbajal
Tres suaves toques en la puerta me arrancan de golpe del refugio que he construido entre sus brazos. Mi cuerpo reacciona antes que mi mente, aferrándose a él como si aún pudiera prolongar ese instante robado. Entre Denn y yo el mundo se reduce a una respiración compartida, a un silencio cargado de cosas que ninguno se atreve a nombrar.
Me pierdo solo por un momento. Uno breve, egoísta… necesario.
Pero la realidad no concede treguas.
El sonido vuelve a repetirse, insistente ahor