Mariana Carbajal
Estoy sentada junto a la ventana cuando escucho el timbre.
No me sobresalto Sabía que tarde o temprano ocurriría.
—Es Denn —anuncia Fabiola desde el pasillo—. Quiere verte. Puedo hablar con él no te preocupes cariño no permitiré que siga lastimándote.
Cierro los ojos.
—Dile… —trago saliva— dile que se marche Fabiola no puede enfrentarlo ahora.
—¿Estás segura?
Pregunta aun dándome una oportunidad de decir lo contrario a pesar de saber que mi respuesta causaría dolor en su propi