Denn Stuart
Salgo de la casa con paso apresurado; mi buen humor quedó encerrado en el despacho de mi abuelo. La breve reunión con mi padre lo arruinó todo, dejándome con un nudo de frustración difícil de disimular.
Al llegar al jardín, recorro el lugar con la mirada hasta encontrarla. Ahí está Mariana, sentada en una de las mesas, acompañada de Patrick, Raquel y mi madre. Me pregunto qué pensará mi madre si llega a enterarse de que su propio marido pretende ponerme condiciones sobre mi vida, co