Demian Stuart
Mi mirada permanece fija en los documentos esparcidos sobre el escritorio. Cada página confirma algo más inquietante que la anterior. Me cuesta creer hasta dónde ha sido capaz de llegar Helen con tal de manipular nuestras vidas.
—¿Esto es real? —pregunto, levantando la vista hacia mi cuñado.
—Cristina es la hija biológica de Helen —responde con serenidad Mauricio—. La identidad de su padre sigue sin estar clara.
La sorpresa debe reflejarse con claridad en mi rostro, porque durante