Mundo ficciónIniciar sesiónTeresa.
En el hospital, el eco de la bofetada todavía retumbaba en los oídos de Teresa, transformado en un pitido agudo y humillante que le hacía arder la sangre.Se quedó apoyada contra la pared de la estación de enfermeras durante varios segundos, con los dedos de la mano derecha presionando su propia mejilla, la cual estaba completamente encendida y pulsaba de dolor.La respiración se le cortaba en el pecho, no por el impacto físico, sino por la furia ciega y la incredul






