(POV de Leila)
El ronroneo del motor del coche de Chris era apenas un susurro en comparación con el caos que rugía dentro de mi propia cabeza.
Apoyé la sien contra el cristal tintado de la ventanilla, contemplando cómo los edificios grises del centro de la ciudad se desdibujaban a causa de la velocidad.
Pero mis ojos no estaban registrando nada del paisaje exterior.
Mi mente se había quedado completamente congelada, atrapada en un bucle interminable por culpa de las últimas palabras que él ha