Leila lanzó la pregunta frotándose las sienes con frustración.
—Estoy completamente segura de que le pasé el cerrojo a la puerta principal en cuanto se fue el último cliente. Así que dime, ¿cómo entraste?
—Abrí tu puerta —respondió Chris con total naturalidad, encogiéndose de hombros como si forzar la entrada de un negocio local fuera la tarea más sencilla del mundo—. Por cierto, la cerradura de este lugar es un chiste. Recuérdame que te consiga una cerradura mejor y mucho más segura mañana mis