La sola declaración de Christopher congeló el aire del local, transformando la panadería en un preludio de guerra.
En cuanto el imponente hombre dio la vuelta para cruzar el umbral con la firme intención de desatar una carnicería, el pánico, que había estado contenido a duras penas en el pecho de Leila, estalló con una fuerza devastadora.
Su mente procesó a la velocidad del rayo las consecuencias de un acto de esa magnitud.
Si Chris Laurie, un hombre con un historial delictivo que el propio e