Kassio entró en la habitación, procurando hacer el menor ruido posible. Aun no habían dado ni las seis de la mañana y no quería despertar a la fiera. Sonrió al ver a Sienna recostada boca abajo en su lado de la cama. Las sábanas apenas la cubrían y la camiseta que había elegido para dormir, una que era de él, se había subido ligeramente, permitiéndole ver sus piernas torneadas hasta el nacimiento de sus glúteos.
Había estado lejos casi una semana y lo único que quería era recostarse a su lado. T