La última vez que Natasha fue a una cita, estaba en su segundo año de universidad y resultó ser un completo fiasco. El tipo llegó tarde, se pasó la noche presumiendo de sí mismo y, para colmo, se dejó la billetera en casa. En retrospectiva, ni siquiera recordaba por qué había aceptado salir con él.
Desde que comenzó la universidad, Natasha se había concentrado en sus estudios, dejando de lado su vida social. Era su cuñada quien siempre la estaba motivando a salir y la arrastraba de compras. Con