—Como siempre es un placer hacer negocios contigo —comentó Ettore.
Domenico sonrió.
—Más vale que así sea. Nadie nunca se ha quejado de que soy una mala compañía —bromeó. Había recuperado su buen humor en la última hora que estaban reunidos.
Ettore soltó una carcajada.
—Nos vemos en una próxima reunión.
Asintió y acompañó a Ettore hasta la puerta.
—Espero que ese momento no llegue pronto —dijo, abriendo la puerta y dejándolo pasar primero. Ettore sacudió la cabeza sin dejar de sonreír.
Su mirada