Valeria no podía dejar de juguetear con sus manos debido al nerviosismo. Revisó su celular por enésima vez y se dio cuenta que casi era la hora que había acordado con Sienna. No había tenido grandes esperanzas cuando la llamó para pedirle que ella y Natasha se reunieran con ella en su departamento, ni siquiera había estado segura de que le contestaría el teléfono. Aun así, para su sorpresa, Sienna lo había hecho y también había aceptado verla.
El sonido de su celular interrumpió sus pensamiento