Desde su misma posición Nastia miró a las mujeres paradas a lado de Sienna y se giró para decirle algo a la joven a su lado. Luego, se dio la vuelta en dirección a la salida mientras su acompañante iba hasta la caja.
—Sabia decisión —murmuró y se giró hacia su gemela—. Sí, todo bien.
—¿Quién era ella? —preguntó Antonella.
—La madrastra de Kassio —respondió Serena—. Todavía me produce escalofríos verla el solo verla.
—No creo que el pastel que le enviaste haya funcionado —comentó su geme