Maxim vació el contenido de su vaso y lo dejó a un lado.
—¿Qué te parece si pasamos el día juntos? —preguntó—. Podemos pasar el día junto a la piscina y quizás más tarde ver una película.
—No entiendo lo que está pasando aquí, ni a qué estás jugando, pero no creo que sea buena idea que pasemos tiempo juntos.
—No se trata de ningún juego.
Ella soltó una risa amarga.
—Entonces, explícame de que se trata porque te juro que no entiendo nada.
Maxim consideró decirle la verdad, pero tenía el presenti