—Bueno, aunque me encantaría quedarme aquí perdiendo el tiempo contigo, es hora de almorzar —dijo Sienna, mientras se levantaba y extendía una mano hacia Kassio—. Ya me contaron que antes tenías la mala costumbre de no comer a tus horas.
—Debes dejar de cotillear con mi secretaria.
Días antes de terminar su contrato en la empresa de su familia, Kassio no se había andado con rodeos y le había pedido a su secretaria que continuara trabajando para él en Castelli Insurance. Kassio no tenía tiempo p