Kassio detuvo su auto frente a las rejas de su casa de la infancia y esperó a que el guardia se acercara. A pesar de la sugerencia de su jefe de seguridad, había dado el día libre a sus guardaespaldas. Alguno podía estar informando a Nastia de sus movimientos y no iba a correr ese riesgo. Solo tenía una oportunidad para entrar en casa de su padre y conseguir algo que lo ayudara con su investigación.
—Buenas tardes, estoy aquí para ver a la señora.
—Señor, buenos tardes. Su madre no está en la c