Natasha entró en su departamento con una sonrisa de felicidad. Había pasado un día magnífico con su familia, y ver a Kassio y Domenico recuperar su amistad la llenaba de alivio. Se había sentido responsable por la tensión entre ellos, pero también había comenzado a sentirse egoísta porque, a pesar de todo, no había considerado ni una sola vez renunciar a Domenico.
—Me alegro de que tú y mi hermano hayan arreglado todo —dijo, mirando a Domenico sobre el hombro.
—También estoy feliz por ello, per