Kassio observó con deleite la expresión nerviosa en el rostro de Sienna. Una sonrisa juguetona curvó sus labios mientras la sujetaba del mentón con una mano.
—¿Es esa una invitación?
—¡Genial! Justo ahora es cuando encuentras tu sentido del humor. —No sonaba tan atrevida como de costumbre.
Kassio se inclinó hacia ella y la vio ponerse nerviosa. Lo que sea que lo hiciera susceptible a Sienna, también parecía afectarle a ella.
—Quién iba a decir que podías sonrojarte —susurró cerca de sus labios