Kassio golpeaba un dedo contra el volante mientras observaba por el parabrisas el edificio donde vivía Sienna. Ella había decidido ignorar cada una de sus llamadas y la única forma de hablar con ella, al parecer, era en persona. El problema era que vivía en uno de los edificios más seguros del país y, si ella se negaba a recibirlo, no había manera de que pudiera acercársele.
¿Cuándo se había vuelto tan indeciso? Iría hasta el edificio y solicitaría hablar con Sienna. Si ella no lo recibía, enton