Adirael me dejó en la entrada de la casa del abuelo, me expulsaron del instituto, igual no asistirá más, estuvieron llamando a mis padres, pero no pudieron comunicarse con ellos.
Voy a medio camino cuando alguien se lanza en mis brazos. Su olor a limón, me deja pasmada.
¿Samantha, abrazándome?
Trato de devolverle el abrazó, pero no me sale. Su cabello de color chocolate está húmedo, levanta sus ojos cafés dorados y su labio tiembla del llanto que trata de reprimir.
—¿Sam, que tienes? ¿Te pasó a