Capítulo 13.
Maikel.
—Comprobémoslo —la campana suena y ambos tiramos el primer golpe, nuestros puños chocan uno contra otro.
Da una patada directo a mi rodilla y hace una combinación de golpes, esquivo algunos golpes y otros dan en mi cuerpo.
“—Te dejarás golpear —me recrimina Theo.
—Tranquilo Theo, quiero ver hasta dónde llega este lobo.
“—No me parece que te dejes golpear así, con solo puño en la cien podrías noquearlo.
—Lo sé, yo sé lo que hago Theo.
“—Te vas a cansar si sigues así, no sabes con cuantos