CAPÍTULO 21.
MAYA.
Dejo que Amélie tome el control parcialmente, sus ojos fuego se manifiestan en los míos. El lobo salvaje gruñe, pero no retrocede. Siento la energía fluir a través de mí, y con cada paso me hago más consciente de mi poder.
—Vamos, bestia... —murmuro.
Cuando el lobo se lanza hacia mí, esquivo su ataque con una agilidad que no sabía que poseía. Lo provoco, manteniéndolo alejado del grupo mientras ellos trabajan para liberar a Connor.
—¡Casi lo tenemos! —grita Arthur.
El lobo vuelve a atacar