CAPÍTULO 16.
Maikel.
—Yo haré que ese miedo desaparezca —la vuelvo a besar de forma apasionada, me arrodillo en el pasto y la recuesto en el césped, mientras disfruto de sus tiernos labios, los cuales devoró con pasión y vehemencia. —déjame amarte Maya, déjame protegerte, déjame cuidar de ti —digo dando pequeños besos en sus labios.
—No quiero salir lastimada Maikel, no quiero sufrir.
—Pero no lo harás, dime porque lo harías.
—Porque... ni yo misma sé, tengo tantos complejos me he creído todo lo que me han