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Lyon, con la taza de té para Ashary, fue hacia su habitación por la puerta de la terraza conectada a su propia habitación, encontrándola cerrada, pero sin el cerrojo. Suavemente bajó la manigueta y esta cedió pudiendo entrar a la estancia completamente a oscuras, solo con un leve rayo de luz viniendo del exterior. En una esquina de la cama ya se encontraba el omega completamente dormido cubierto por la colcha hasta la mitad del rostro.

Lyon se había dado cuenta de un detalle muy importante. Cua
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