Los miembros de la sala fueron saliendo uno por uno hasta que solo se quedaron Lyon y su padre. Hasta Charles había salido y fue el que cerró la puerta.
-Lyon, qué demonios- el rey, sentado en su silla arrugó su ceño y lo apretó- Acaso estás loco.
El príncipe negó.
-Debo tomar responsabilidad sobre mi posición.
-pero eres mi hijo, mi único hijo. Acaso crees que deseo que vayas a la guerra- el dolor se mostró en los ojos del rey- Si te perdiera...
-Padre- Lyon se levantó y caminó hasta él, para