La consciencia de Ashary fue volviendo lentamente a la vez que su estómago gruñía. Se removió acurrucándose más contra la superficie suave debajo de él protestando al no querer despertar del todo. Fue inútil.
Tenía hambre, un hambre voraz pero no por cualquier cosa.
Ashary, el duque de Davreles quería fresas. Muchas fresas… o se volvería loco.
Gruñó abriendo los ojos con molestia. Afuera aún era de noche. No recordaba del todo cómo se había quedado dormido, o como había llegado a la cama. Enton