Retrocedió dos pasos con el cuerpo empapado en sudor las manos temblantes. No por la imagen de aquellas dos siluetas que se movían en medio de la oscuridad del otro lado de la puerta, sino por el gruñido de advertencia y aquella mirada de una fierra que no tendría piedad si tocaban a lo que estaba entre sus brazos.
La puerta delante de él se cerró.
-Creo que este no es lugar para estar aquí- Charles empujó la madera hasta que escuchó el clic- No crees… Milan- alzó una ceja enfocando al omega pa