Retrocedió dos pasos con el cuerpo empapado en sudor las manos temblantes. No por la imagen de aquellas dos siluetas que se movían en medio de la oscuridad del otro lado de la puerta, sino por el gruñido de advertencia y aquella mirada de una fierra que no tendría piedad si tocaban a lo que estaba entre sus brazos.
La puerta delante de él se cerró.
-Creo que este no es lugar para estar aquí- Charles empujó la madera hasta que escuchó el clic- No crees… Milan- alzó una ceja enfocando al omega parado junto a él.
El joven conde alzó su rostro para mirar el beta. Había una mezcla de emociones surcando su rostro, desde impresión hasta conmoción.
-Ellos… están durmiendo… juntos- sus labios temblaron- No están casados
Charles alzó una ceja.
-No tienen que estarlo para tener sexo y dormir como una pareja- recalcó la última palabra- El compromiso y el matrimonio es más por protocolo y apariencia- inclinó la cabeza con una expresión de satisfacción- ellos ya están enlazados- y sonrió.
Milan apr