Ashary siguió el rastro de Lyon con facilidad. La marca en su cuello latía de forma frenética y tuvo que tocarla para aliviar el malestar sin encontrar alivio. Su pecho estaba pesado y no quería darle un nombre a la extraña sensación que envolvía a su corazón pues sabía que no le gustaría.
Esto… era lo que no había deseado para él. Sentirse nervioso y hasta inseguro no pegaba con la fuerte personalidad que había trabajado durante todos estos años. Había visto personas sumirse en la depresión y