Cálido, suave, ligero, casi como una caricia del ala de una mariposa. Se sentía bien, erizaba todas las partes de su cuerpo, el escaso vello de su piel. Y le sacó una leve sonrisa.
Ashary restregó su rostro sonriente entre la almohada ante la agradable sensación que descendía por su espalda. Daba cosquillas. Soltó un leve bufido estando de un buen humor, algo que no era normal para alguien como él que solía abrir los ojos y tener cientos de pensamientos que ya lo abrumaban. Esta mañana era dife