Capítulo 41: En casa.
El día amaneció muy soleado y perfecto.
La Fundación tenía ese ritmo suave de los días normales: sin visitas importantes, sin eventos especiales, sin noticias urgentes. Solo el ir y venir de los pasos conocidos, las risas de los niños, el olor a café temprano y las voces que se saludaban con familiaridad.
Cynthia estaba en su consultorio, con la bata blanca ligeramente arrugada y el cabello recogido en un moño relajado. Frente a ella, una joven paciente apretaba los bordes de su bolso con ambas