Capítulo 35: La Caperucita.
La hora de salida había llegado para ella. El personal de la Fundación se dispersaba con sonrisas, despedidas y llegadas para otros. Cynthia, en cambio, iba con paso firme hacia la oficina de Mathias, con el estómago en llamas y los nervios al límite.
El mensaje seguía anclado perfectamente en su mente.
“¿Puedes venir un segundo a mi oficina antes de ir por las niñas? Necesito revisar una cosa contigo. –M.”
Se armó de valor y abrió la puerta sin tocar.
Ella también sabía jugar.
—¿Querías verme?