Capítulo 34: El lobo.
La ducha no había servido de nada. Cynthia salió del baño envuelta en una toalla y con el cabello goteando, otra vez, deseando que el agua fría borrara la memoria de su cuerpo. Pero no. Cada célula, cada tonta terminación nerviosa seguía encendida como si todavía estuviera en la cama de Mathias.
Se vistió en piloto automático: jeans ajustados, camisa blanca metida a medias y un blazer que esperaba distrajera la atención de su cuello, donde aún sentía la sombra invisible de una mordida.
Miró el