ISABELLA
Volver a Montenegro Biotech resultó mucho más sencillo de lo que había imaginado, y esa facilidad me irritó. Porque nada debería sentirse fácil cuando tu vida se derrumba; nada debería seguir funcionando cuando apenas puedes respirar.
Sin embargo, el edificio permanecía intacto, los empleados llegaban puntuales, los ascensores subían y bajaban, las reuniones se acumulaban en mi agenda y los correos se amontonaban en la bandeja de entrada. El mundo seguía avanzando como si nada hubiera