DAMIAN
Sarah estaba apoyada en el marco de la puerta, como si ese espacio le perteneciera.
La luz del pasillo recortaba su figura con precisión, marcando cada línea de su cuerpo sin esfuerzo. La minifalda dejaba poco a la imaginación, el escote pronunciado caía con una naturalidad calculada, y por un instante, breve pero suficiente, recordé exactamente por qué había sido imposible ignorarla.
Había olvidado lo perfecta que era.
O tal vez no.
Tal vez solo había dejado de pensar en ello.
Me recost